La curiosa historia del Alfa Grand Prix de 1914: un coche de carreras que se ocultó durante la Primera Guerra Mundial

La historia del Alfa Grand Prix de 1914 nos transporta a un momento peculiar en la cronología de la I Guerra Mundial. Este coche de carreras, símbolo de velocidad y elegancia, se vio envuelto en una trama inusual cuando estalló el conflicto bélico. Ante el riesgo de ser requisado para uso militar, el Alfa Grand Prix tuvo que ser escondido en un lugar secreto, lejos de las miradas de quienes intentaban convertir cualquier recurso en arma de guerra.

Index

La misteriosa historia del Alfa Grand Prix de 1914: un bólido escondido por la guerra

Así era el Alfa Grand Prix de 1914. Pocos automóviles de competición han tenido tanta influencia sin tener un palmarés deportivo apabullante como el protagonista de esta historia; un protagonista que cumple 110 años, nada menos. El 1 de mayo de 1914, el Alfa Grand Prix recorría sus primeros kilómetros, tras iniciar su desarrollo en octubre del año anterior, de la mano del mítico ingeniero Giuseppe Merosi. Se trataba del primer modelo de la firma milanesa totalmente pensado para los deportes del motor, concretamente para los Grand Prix, la categoría reina del automovilismo en aquella época.

El coche es anterior a que la marca se llamase Alfa Romeo. Ante el Gran Premio de Francia de 1914, se dictaron las primeras normas y limitaciones para los vehículos que debían disputar el triunfo en esta disciplina: el motor debía tener una cilindrada máxima de 4,5 litros sin alimentación forzada y el peso del automóvil debía estar entre los 800 y los 1100 kilos, y sólo se permitía fabricar 5 unidades por marca. Con este pliego de condiciones, Merosi y su equipo se pusieron a trabajar en el diseño y producción del Alfa Grand Prix.

El Alfa Grand Prix de 1914 se escondió durante la Primera Guerra Mundial. Basándose en el exitoso Alfa 40/60 HP, los ingenieros y técnicos llegaron a múltiples soluciones innovadoras. El motor, que fue el primero del 'Biscione' con doble árbol de levas en cabeza, adoptaba la configuración de válvulas en culata a 90 grados y, como gran novedad, incorporaba dos bujías por cilindro convirtiéndose en el pionero de la tecnología 'Twin Spark' que ha sido un sello de distinción para la marca durante décadas. El Alfa Grand Prix, resultado final de sus trabajos, era un bólido de 1050 kilos con un propulsor de 4 cilindros que desarrollaba una potencia máxima de 88 CV y podía alcanzar los 150 km/h.

Su debut se truncó por el estallido de la guerra. Sin embargo, el coche de competición no llegó nunca a tomar la salida en el Gran Premio de Francia de 1914. Los preparativos de Alfa para la Targa Florio, una de las carreras más prestigiosas de Italia, impidieron dar los últimos retoques al Grand Prix. Tampoco ayudó la situación política: el 28 de junio caía asesinado en Sarajevo el archiduque Francisco Fernando de Austria y ya estaba en marcha el engranaje de telegramas, alianzas y ultimátums que llevaría al estallido de la Primera Guerra Mundial, en el que Italia se encontraba en una posición delicada.

Imagen 0

Alfa Grand Prix de 1914: un coche de carreras con una historia secreta fascinante

Tras la guerra, el nuevo propietario de la marca fue Nicola Romeo. Ante la situación geopolítica y la entrada de Italia en el conflicto, Alfa cambió la producción de automóviles deportivos por la de vehículos militares y armamento, pero su prototipo de Grand Prix no se olvidó: se ocultó en una fábrica farmacéutica de Milán esperando su momento.

Después de la guerra, el nuevo propietario de la marca, Nicola Romeo, se encontró con el reto de competir en los grandes premios. En vez de optar por el desarrollo de un nuevo vehículo, decidió encargar a Merosi rescatar el Alfa Grand Prix, rebautizarlo como Alfa Romeo Grand Prix y ponerlo al día. Con sus ajustes y el uso de una aleación de aluminio y elektron para reducir peso se llegó a los 102 CV y los 150 km/h pero obtuvo resultados discretos y el proyecto se abandonó en 1922. Sin embargo, sus avances técnicos y su vocación deportiva, así como su curiosa historia, siguen estando muy vivos en la filosofía de la marca.

Natalia Vega

Hola, soy Natalia, redactora jefe de El Informacional, un periódico independiente de actualidad nacional en español. Mi pasión por la escritura y la información me llevó a especializarme en periodismo, y me siento afortunada de poder compartir noticias relevantes y veraces con nuestra audiencia cada día. Mi experiencia en el campo me ha permitido desarrollar un estilo único y conciso al redactar artículos que informan, educan y generan debate. En El Informacional, nos esforzamos por mantener altos estándares de objetividad y calidad en cada noticia que publicamos, con el objetivo de ser una fuente confiable para nuestros lectores. Estoy comprometida con mi trabajo y con la misión de ofrecer información de calidad a todos aquellos que nos siguen, contribuyendo así al fortalecimiento de la democracia y el acceso a la información veraz. ¡Gracias por seguirnos en El Informacional!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir