Un evento de gala para los marginados.

Una gala para los intocables

La noche se vistió de luces y elegancia en la gala organizada en honor a los intocables. En un acto sin precedentes, se reconoció la labor y dedicación de aquellos que, en silencio, han contribuido de manera invaluable a la sociedad. Personas que han sido ignoradas por mucho tiempo, hoy fueron el centro de atención y recibieron el merecido reconocimiento. La solidaridad y la emoción se hicieron presentes en cada momento de la velada, recordándonos la importancia de valorar a todos los individuos, sin importar su condición social o económica. Este evento marca un hito en la historia, demostrando que la inclusión y el respeto son valores fundamentales que deben prevalecer en nuestra sociedad.

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Saray Manero organiza gala benéfica para ayudar a los intocables de la India

La mirandesa Saray Manero visitó por última vez la India en diciembre. Al margen de su maleta, en el avión metió una buena cantidad de libros y fondos para construir y nutrir las estanterías de una biblioteca. El reto se logró gracias a la colaboración de los mirandeses, pero todavía quiere conseguir más, por lo que ha organizado una gala benéfica el 1 de marzo en el Casino, «que también servirá para dar las gracias», explica la protagonista.

Para planificar todo el acto no está sola, porque cuenta con la ayuda de los niños a los que da clases de Religión. Saray reconoce que «no estaba pensado que participaran mis alumnos, pero se lo comenté y les gustó tanto la idea que quisieron ser parte». En esta recta final trabajan para tener todo listo.

Andrea, del CEIP Tesla de Trespaderne, explica que «en clase hemos hecho manualidades para vender en un mercadillo en la gala». Yoel, del CEIP Condado de Treviño, aclara que «nos encargamos más de cosas como las entradas, el bingo y el espacio para los niños que vamos a poner». La organización la completan sus alumnos de Pancorbo, como Valentina, y del colegio de Anduva en la ciudad, donde Andreea también reconoce las ganas porque llegue la gala.

Saray avanza que con lo que recaude pondrá en marcha otros proyectos, aunque explica que toda esta iniciativa surgió cuando regresó de un viaje como voluntaria al país asiático el último verano. Al volver, «estuve una semana enferma y me dio que pensar sobre cómo conectar este mundo con la realidad de los niños con los que yo trabajo en la India». Ahí, empezó la recogida de libros y la cosa se desbordó. Logró tantos que vendió una parte, intercambió otros para conseguir variedad y se puso el tope «de los 120 kilos».

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